Skip to main content

El descubrimiento

 

Julia Caesar

No han pasado ni 24 horas y sigo en estado de shock. Sólo es un número, una cifra, pero creo que va a cambiar mi vida para siempre. 153. No sé si tatuármelo en la frente para verlo cada mañana y así, por fin, dejar de creer que soy una inútil. Pero es que creo que ni por esas voy a convencerme. Repaso mentalmente la prueba, y sigo pensando que era una cámara oculta. Que hoy vendrá alguien a mi casa a decirme que se han confundido con los resultados. Como cuando en los Oscar dicen un ganador pero resulta que el premio es para otro. No sé muy bien cómo se habrían podido confundir con los resultados, porque tenía delante el test. Y a la examinadora. Examen WAIS, completamente oficial. A lo mejor se equivocó de test. El caso es que no es posible, pero es. Tengo el mismo CI que se le estimaba a Leonardo de Vinci o a Stephen Hawking. Ahora somos bros. ¡Ey, leo! ¿Qué pasa, Steph?

Lo primero en lo que he pensado es en el sexo. Sorry not sorry. Y en el imbécil que me dijo una vez, en la primera cita, que los hombres no quieren una mujer como yo porque no tienen nada qué aportarle, porque se puede valer por sí misma. Si hubiera sabido lo que sé ahora, le habría contestado "153. Next" y ya con eso estaría todo dicho. Mi amigo Ginés me ha advertido de que me estoy poniendo un poco chula al respecto. Que no me tengo que creer ahora un ser de luz que puede hacer lo que quiera con quien quiera por tener determinado cociente intelectual. Por cierto, suena mejor "coeficiente" pero es más concreto y correcto cociente. Sin embargo, me he dado cuenta de que cuando escribo "cociente" leo "coeficiente"... para que luego digan que tener un cerebro que va a mil por hora es bueno. El caso es que no creo que me esté poniendo soberbia ni prepotente. Aliviada, en todo caso, porque ya no podré volver a sentirme tonta ni lista, ni a compararme con nadie, ni tendré la tentación de competir con nadie o dejar que compitan conmigo. Porque mi cerebro es distinto. Ni mejor ni peor. Es distinto. 

Las personas con "el regalo" (he decidido que voy a llamarlo así, porque estoy aburrida de los debates entre superdotación, sobretodación, altas capacidades intelectuales, talentos complejos... los ingleses fueron más listos, somos los "gifted") tenemos muchos puntos en común con quienes pertenecen al espectro autista. Es más, existe un espectro "gifted" por así decirlo. El caso es que a nadie se le ocurriría decirle a un autista que no es diferente, que su cerebro es igual que el del resto pero no le da la gana integrarse. ¿A qué no? Pues lo mismo pasa con los que tenemos "el regalo". Un regalo envenenado, por cierto, porque hasta que tienes la certeza que sólo pueden darte un Raven o un WAIS (algunos de los test más extendidos) tú sigues teniendo una voz en tu interior que te dice "¿Quién te crees tú para creerte listo?". Y esa voz puede matarte. Te mata de hecho. Mata a muchos que tienen "el regalo". Un regalo envenenado porque cuando cualquier máquina va a mil por hora todo el día, todo el rato, tiene más averías, se colapsa más veces, se rompe (aunque se recupere más rápido). Y yo llevo toda la vida rompiéndome, colapsando y volviéndome a levantar sin conciencia ninguna de qué era lo que me estaba pasando. Depresión, ansiedad, angustia, vacío existencial, soledad intelectual, falta de estímulos, sinsentido... Si tienes el regalo has sentido, y sientes, todo esto todo el rato. Sólo queda lidiar con ello, aprender a vivir, reprogramarte. 

Pero volvamos al sexo. A ver, perdón que me preocupe la faceta sexual y emocional de mi vida. Estoy jodida. No sé si os he dicho que tengo una prima a la que a lo mejor conocéis, Antonia. Mi padre y su padre son primos hermanos. Pero como son tan sosos, somos poca familia Y digo que es mi prima. Bueno, lo es en cierto grado. A ver, hace años que no nos vemos pero la chica no pasa desapercibida. Ni ahora, que está por todas partes, ni cuando éramos pequeñas y mi padre me decía "mira lo que hace Antonia, se ha leído dos diccionarios enteros en tres días". Chico, pues yo prefiero leerme dos tomos de Super Humor. Que esa es otra, soy demasiado vaga para tener el regalo. Lo primero que pensé cuando me dieron la cifra del CI es en apuntarme a una ingeniería. Pero luego me ha dado pereza. Me parece muy cansado sacarse másters y cosas así. De modo que, en lugar de eso, he empezado un diario para poder contarle a alguien mis mierdas. Porque a ver cómo le dices a cualquiera que los test de inteligencia te daban mucho miedo de pequeña pero cuando los has hecho de mayor creías que te tomaban el pelo porque el nivel te resultaba demasiado fácil. Y paso de ir "haciendo amigos", nótese la ironía. Pues eso, Antonia. Antonia y el sexo. Ella tuvo, se conoce, porque tiene un hijo. La última vez que la vi todavía estaba vivo Marcos. Mira, no voy a mentir, me daban un poquillo de envidia. Qué tipo más majo, qué bien la entendía, cómo se adaptaba a ella sin perder su propia esencia y personalidad. La sabía llevar muy bien, y eso que Antonia no es fácil. Hay quien llama a la gente con el regalo unicornios. No, bonita, unicornio es un hombre como Marcos. Al menos yo poquitos he conocido en mi vida. 

Mira, el lado bueno de tener la evaluación es que voy a perder mucho menos tiempo en absurdas citas. Ya no me apetece hacer que escucho a un hombre mientras intenta impresionarme presumiendo con cosas que cree que me pueden impresionar. El que no es criptobro es gymbro o tontobro. ¿Ves? Por eso dice Ginés que estoy un poco chulita. Pero, en serio, no puedo más. Llevo toda la vida intentando llevarme a la cama hombres que me aburren soberanamente. "Pero a ti es muy difícil que te guste un hombre, Pepa" solía decirme. O cosas como "este mismo, si ninguno te va a aguantar". También del tipo "tu ex, ése sí era un santo. Tenías que haberte quedado con él porque, por lo menos, nunca se quiso ir. Y eso para ti ya es mucho". Pues a estas alturas de la vida lo siento pero se acabó. Aunque tenga que renunciar al sexo durante años. Porque esa es otra, mira que lo he intentado pero acostarte con tíos que no te interesan se parece al sexo tanto como una castaña y mi cuenta corriente. Que, por cierto, tan lista no seré que vivo siempre al día. 

Entonces, recapitulando. Resulta que hasta que no encuentre un "Marcos" en mi vida tiene pinta de que me quedo sin sexo. Porque he decidido dejar de mendigar amor, afecto y caricias. Entonces va a ser complicado encontrar a alguien para mí que no salga corriendo asustado a la primera de cambio. Lo del dinero tampoco va a pasar porque no me importa, no me motiva y por tanto vivo en el precipicio económico constante. ¿Trabajo? bien, gracias. ¿Me puede explicar alguien entonces en qué se nota que soy lista? Pues, al menos, en una cosa sí: fui lista al tener a mi hija. Al adoptarla, más bien, por encima de la edad a la que se suele adoptar. Me destrozó el corazón pensar que los niños de más de cinco años "no los quiere adoptar nadie". Y, me vais a llamar friki, por eso pensé que era una señal que mi hija se llamase Nadia. Pero de eso hace ya muchos años, desde que entró en mi vida. Y la adopté yo solita, a lo madre de Hildegart Rodríguez, pensando en que no quería la influencia de ningún hombre sobre ella. Vale, yo misma me he dado cuenta. Me tengo que hacer mirar mi misandria. Creo que estoy en una fase "incel", perdonadme. Como no he sabido buscar ni tener relaciones sanas, ahora la culpa es de todos los hombres. Y ojo, es que lo primero que habría tenido que hacer es saber elegir a personas compatibles conmigo. Y no lo he hecho. ¿Me han querido? Mucho. ¿He querido? Demasiado, porque todo lo hago demasiado. Pero esas personas no podían lidiar, y no les culpo, con una cabeza con la que, dicho sea de paso, no puedo lidiar ni siquiera yo. 

Todavía tengo que reflexionar mucho. No sé qué implica tener mi CI, ni qué se hace cuando lo tienes ni cómo sacarle partido. Dinero, por el momento creo que lo suyo es hacerme rica ya que soy tan lista. Me parece un plan sin fisuras. A lo Spiderman, que cuando se entera de su don se pone a hacer pasta. Avisaré a todos mis tíos, incluido el padre de Antonia, para que no cojan el coche y vengan a verme no sea que me maten a alguno de ellos y tenga que dejar de hacer dinero para dedicarme al altruismo porque "un gran poder conlleva una gran responsabilidad". Le doy un par de vueltas a todo esto y vuelvo para contar los resultados. Prometido. 

Comments

Popular posts from this blog

Genio

 Tengo otra prima, Mari Carmen. Esta es más lejana, y toda su vida la hemos tildado de listilla y engreída. Obviamente, me he tenido que comer mis palabras después de la evaluación. He compartido con ella los resultados, y lo primero que me ha dicho es que pasa de llamarme "superdotada" o "persona con altas capacidades intelectuales". Yo le he dicho que tenía el nombre perfecto: persona con "el regalo", pero me ha dicho que eso suena a secta. Ella ha decidido llamarme "chica genio". Y yo, rápidamente, he pensado en ésta chica genio:  Pero luego he caído en la cuenta de una de las cosas que más pueden gustarme en este mundo: la polisemia. Y, obviamente, genio tiene otra acepción que también va mucho con... ostras, es que ya no sé qué nombre usar pero eso, va mucho con las personas como yo. Tenemos mucho genio, somos pura víscera. Que esto es lo primero que te sorprende cuando llegas al mundo de las altas capacidades y te lees "¿Demasiado inte...